
11.09.2026 12:24 p.m.
Redacción: Héctor Esnéver Garzón Mora
El sector privado manizaleño considera que la Feria debe mantenerse como una de las grandes faenas económicas de la ciudad y reclama activar desde ahora todos los recursos, alianzas y capacidades institucionales para que enero vuelva a convertirse en una temporada de oportunidades, empleo e ingresos para miles de familias.
Arbeláez – Colombia. Hay momentos en que una ciudad no puede permitirse mirar el ruedo desde la barrera. Manizales está entrando en uno de esos momentos. Con la mirada puesta en la 70.ª Feria de Manizales de 2027 (72º Feria Taurina), el empresariado local viene poniendo sobre la mesa una idea que trasciende la fiesta: la Feria es también una plataforma productiva capaz de movilizar turismo, comercio, hotelería, gastronomía, transporte, entretenimiento, servicios y empleo.
Y los números de la última edición ofrecen argumentos de peso. La 69.ª Feria de Manizales, realizada en enero de 2026, produjo una derrama económica estimada en $520.495 millones, recibió 427.375 visitantes y alcanzó una ocupación hotelera promedio del 94,1 %. Además, el 62 % de los comerciantes manifestó haber contratado personal adicional durante la temporada. En total se contabilizaron 324 eventos, 258 de ellos gratuitos.
Son cifras que permiten entender por qué, desde el sector productivo, la discusión no debería limitarse a si la ciudad tendrá una agenda de espectáculos. La verdadera pregunta es cuánto puede perder Manizales si no logra poner en marcha, con suficiente anticipación, la maquinaria económica que gira alrededor de la Feria.
Porque detrás de cada hotel lleno hay trabajadores; detrás de cada restaurante con las mesas ocupadas hay cocineros, meseros, proveedores y transportadores; detrás de cada evento hay logística, sonido, seguridad, publicidad y servicios; detrás de cada visitante hay consumo; y detrás de cada compra existe una cadena de pequeños y medianos negocios que recibe oxígeno en una época determinante del año.
LA FERIA NO ES SOLAMENTE ESPECTÁCULO: ES ECONOMÍA EN MOVIMIENTO
El comportamiento de 2026 deja una señal difícil de ignorar. Más de 427 mil personas ingresaron a Manizales durante la temporada, mientras la hotelería, superó el 94 % de ocupación promedio. El resultado confirma que el certamen funciona como un gran atractor turístico y comercial.
A ello se suma otro dato revelador: en la medición oficial de la Feria, el 92 % de los comerciantes reportó una actividad superior a la habitual y el 87 % de los establecimientos registró ventas por encima de las de la edición anterior.
Así, hablar de Feria significa hablar de circulación de dinero en la economía local.
Es el efecto dominó que comienza con el visitante y termina multiplicándose en numerosos sectores. Un turista que llega a la ciudad necesita hospedarse, movilizarse, alimentarse, comprar, divertirse y conocer los atractivos de Manizales y Caldas. Cada una de esas decisiones activa nuevos eslabones productivos.
LA FERIA, ENTONCES, NO ES UNA SOLA ACTIVIDAD: ES UN ECOSISTEMA ECONÓMICO TEMPORAL.
Y el sector privado parece tener claro que esa condición debe aprovecharse mucho mejor.
EL LLAMADO EMPRESARIAL: QUE NADIE SE QUEDE EN LA BARRERA
La propia agenda de la Cámara de Comercio de Manizales por Caldas evidencia que durante 2026 se han promovido conversaciones sectoriales alrededor del futuro de la Feria, con encuentros que incluyen empresarios del turismo, entretenimiento, hoteles, gastronomía y bares, transporte, deportes, gremios, taurinos y otros actores de la ciudad.
Ese ejercicio resulta significativo porque cambia la lógica tradicional.
Ya no se trata solamente de esperar la programación oficial y luego reaccionar. El desafío consiste en que empresarios, gremios, instituciones y autoridades lleguen al ruedo con anticipación, definan responsabilidades, construyan alianzas, consigan patrocinios, fortalezcan la oferta y diseñen estrategias que permitan que cada visitante permanezca más tiempo y consuma más productos y servicios locales.
La Feria oficial de 2027 ya aparece en los canales institucionales bajo la denominación de 70.ª Feria de Manizales, con una invitación expresa al sector empresarial a vincular sus marcas y conectarse con la audiencia del certamen.
Ese mensaje tiene una lectura empresarial evidente: la Feria necesita al sector privado y el sector privado necesita una Feria fuerte.
UNA FAENA QUE NECESITA ANTICIPACIÓN
En tauromaquia, nadie sale al ruedo a improvisar una faena de importancia. Antes del paseíllo hay preparación, cuadrillas, planificación, logística, conocimiento del terreno y lectura de las condiciones.
Con la Feria ocurre algo semejante.
Si enero debe ser la gran temporada económica de Manizales, la faena comienza mucho antes de enero.
La ciudad necesita trabajar desde ahora en promoción, conectividad, paquetes turísticos, programación comercial, ocupación hotelera, gastronomía, experiencias culturales, actividades deportivas, emprendimiento, seguridad, movilidad y articulación empresarial.
La experiencia de la Feria Empresarial y de Emprendimiento Manizales del Alma 2026 también ofrece una señal poderosa. Ese encuentro reunió 510 empresarios y emprendedores, recibió 42.000 visitantes, generó $21.000 millones en ventas y produjo una derrama económica estimada en $26.554 millones, además de contribuir a la generación de 1.300 empleos.
La lección es clara: cuando Manizales logra concentrar oferta, visitantes, empresas y oportunidades alrededor de un gran evento, la economía responde.
EL COMERCIO NECESITA LA TEMPORADA
Para numerosos comerciantes, enero no es un mes cualquiera.
La llegada masiva de visitantes significa una oportunidad para incrementar ventas, recuperar inversiones, contratar trabajadores temporales y fortalecer negocios que durante el resto del año enfrentan un mercado mucho más reducido.
Por eso el debate sobre la Feria debe incluir también al pequeño comerciante, al emprendedor, al vendedor formal, al restaurante familiar, al taxista, al hotel independiente, al artesano, al operador turístico y al trabajador que encuentra una oportunidad laboral durante esos días.
Cuando el 62 % de los comerciantes declara haber contratado personal adicional durante la Feria, el dato deja de ser una simple estadística y adquiere rostro humano.
Son ingresos que llegan a hogares.
Son mercados que se abastecen, facturas que se pagan, trabajadores que encuentran una ocupación y empresas que pueden iniciar el año con una caja más fortalecida.
LA DIMENSIÓN TAURINA: TRADICIÓN, ECONOMÍA Y UN ESCENARIO QUE EXIGE CLARIDAD
Para Manizales, además, la discusión tiene una particularidad que no puede ignorarse: la identidad de la Feria está históricamente vinculada a la tauromaquia y a su Monumental Plaza de Toros.
La temporada taurina ha formado parte de la Feria desde sus orígenes y durante décadas ha contribuido a construir la identidad nacional e internacional del certamen.
Pero el escenario jurídico nacional ha cambiado.
La legislación colombiana establece la entrada en vigor de la prohibición de las corridas de toros y otras actividades taurinas en 2027, circunstancia que introduce una variable determinante para la próxima temporada y obliga a las autoridades, empresarios y demás actores involucrados a moverse dentro del marco jurídico vigente.
Por ello, la defensa de la Feria de enero no puede confundirse con la defensa automática de una determinada actividad. El reto consiste en preservar la capacidad de convocatoria, la identidad cultural, el movimiento turístico y la dinámica económica del certamen, siempre dentro de las reglas que rijan para 2027.
Ese es precisamente el tipo de desafío que requiere diálogo, planeación y capacidad empresarial.
MANIZALES TIENE UNA MARCA QUE VALE ORO
La ciudad ya posee algo que otras capitales tendrían que construir durante años: una marca ferial reconocida nacional e internacionalmente.
La Feria reúne cultura, música, gastronomía, deporte, artesanía, turismo, emprendimiento, espectáculos y tradición. En 2026 llegó a 2.085.177 participaciones en sus diferentes eventos, con un incremento del 12 % frente al año anterior.
Ese activo intangible tiene valor económico.
Una ciudad que consigue atraer cientos de miles de visitantes tiene la posibilidad de convertir esa atención en negocios, inversiones, promoción turística y posicionamiento de marca.
Por eso, el sector privado tiene razones para pedir que la Feria no pierda fuerza, sino que se fortalezca y se modernice. No se trata únicamente de conservar lo que ya existe. Se trata de lograr que cada edición produzca mayor valor para la ciudad.
LA APUESTA: UNA FERIA QUE DERRAME MÁS
El próximo paso debería ser convertir la preocupación empresarial en una agenda concreta.
Una gran feria económica necesita más alianzas público-privadas, más patrocinadores, más paquetes turísticos, mayor articulación entre hoteles y operadores, estrategias comerciales para los pequeños negocios, promoción nacional e internacional y una programación capaz de distribuir el flujo de visitantes por diferentes zonas y días.
También debe buscarse que una parte creciente del gasto de los visitantes permanezca en empresas locales.
Porque una Feria exitosa no debería medirse únicamente por el número de conciertos, eventos o espectadores.
Debe medirse por cuántos empleos ayudó a generar, cuánto vendieron los comerciantes, cuánto facturaron los hoteles, cuánto compraron los visitantes, cuántos emprendimientos lograron nuevos clientes y cuánto dinero quedó circulando en Manizales y Caldas.
Ese es el verdadero marcador económico.
EL LLAMADO ES A SALIR AL RUEDO
Manizales tiene ante sí una oportunidad y, al mismo tiempo, una responsabilidad.
La 70.ª Feria de Manizales (72º Feria Taurina) no debería comenzar el día de su inauguración. Debe comenzar desde ahora, en las mesas de trabajo, en las oficinas de los empresarios, en las agencias de turismo, en los hoteles, en los restaurantes, en los gremios y en las instituciones.
El empresariado manizaleño parece estar enviando un mensaje que merece ser escuchado: hay que activar todos los medios disponibles para que enero siga siendo una temporada capaz de mover la economía de la ciudad.
No hacerlo sería dejar pasar una oportunidad que ya demostró su capacidad de convocatoria.
Hacerlo bien significaría convertir la Feria en una gran faena colectiva.
Porque cuando el visitante llega, el comercio vende; cuando el hotel se llena, el trabajador gana; cuando el restaurante se ocupa, el proveedor produce; cuando el evento convoca, el transporte se mueve; y cuando toda esa cadena funciona, miles de familias reciben el impacto.
En términos taurinos, Manizales tiene el ruedo, tiene afición y tiene una marca reconocida. Ahora necesita que todas las cuadrillas entren coordinadas, que los capotes se muevan al mismo compás y que la ciudad salga a dar la faena completa.
El paseíllo de enero de 2027 empieza mucho antes de que suene el primer pasodoble.








