
02.02.2026 05:04 a.m.
Redacción: William Cortés
Las fotografías de William Cortés inmortalizan el cierre de la feria de Lenguazaque con una mirada técnica y emotiva que resalta la esencia de la lidia y preserva la memoria taurina de la última corrida.
Lenguazaque – Colombia. La segunda y última corrida de la feria de Lenguazaque no solo se vivió en el albero: quedó fijada en la memoria visual gracias a las fotografías captadas por William Cortés, quien supo leer la lidia más allá del pase y del estoque. Sus imágenes recogen el temple del muletazo, la reunión exacta en el cite y la tensión medida entre toro y torero, ese instante frágil donde se decide todo. Cada encuadre habla de colocación, de terrenos bien pisados y de una embestida que exige mando y verdad, mostrando una tauromaquia sin artificios, cruda y honesta.
El lente de Cortés se convierte así en testigo técnico del rito final de la feria: la expresión del toro en su viaje, la firmeza de la figura en los medios, el embroque limpio y la emoción contenida del tendido. No son imágenes casuales; son documentos taurinos que narran una tarde de cierre con sabor a deber cumplido, donde la plaza respondió y el espectáculo se sostuvo en el respeto por las formas. Lenguazaque bajó el telón con una corrida que, gracias a la fotografía, seguirá viva en la conversación de los aficionados.
































