Ismael Martín Conquista Acho con Una Oreja

Ismael Martín Conquista Acho con Una Oreja

19.10.2026  12:31 p.m.

Redacción: Juan Pablo Garzón Vásquez

La plaza de Acho vivió una tarde de exigencia, entrega y contrastes durante la segunda corrida de abono de la Feria del Señor de los Milagros 2026. El encierro de Montalvo, bien presentado y de comportamiento desigual, condicionó las posibilidades de la terna. El español Ismael Martín, en su debut en el coso limeño, consiguió el único trofeo de la jornada, mientras David Fandila «El Fandi» y Jesús Enrique Colombo dejaron muestras de disposición y protagonismo en banderillas, aunque sin convertir sus actuaciones en premios de peso.

Lenguazaque – Colombia.

La segunda corrida de abono de la Feria del Señor de los Milagros 2026, celebrada el domingo 18 de octubre en la histórica plaza de toros de Acho, en Lima, dejó una tarde de contrastes, marcada por la exigencia del ganado, la disposición de los toreros y el riesgo inherente a una profesión en la que cada embestida representa un desafío. Ante una afición expectante, David Fandila «El Fandi», Jesús Enrique Colombo e Ismael Martín comparecieron con argumentos distintos, pero unidos por la voluntad de encontrar el camino del triunfo en un festejo que no concedió facilidades. La tarde tuvo en el espada salmantino a su principal protagonista, al conseguir la única oreja de la jornada, mientras sus compañeros debieron conformarse con el reconocimiento a determinados pasajes de entrega y oficio.

El resultado artístico estuvo condicionado, en buena medida, por el comportamiento de los astados, cuyas diferentes condiciones obligaron a los actuantes a recurrir a la técnica, la firmeza y el conocimiento de los terrenos para intentar dar continuidad a sus faenas. Acho volvió a poner a prueba la capacidad de resolución de los toreros, recordando que el triunfo no siempre nace de la abundancia de embestidas, sino de la inteligencia para aprovechar las oportunidades que ofrece cada ejemplar. En ese escenario de dificultades y momentos de emoción, la corrida dejó una oreja, varias actuaciones de desigual resultado y suficientes argumentos para mantener viva

MONTALVO: PRESENCIA, EXIGENCIA Y DESIGUALDAD EN SUS EMBESTIDAS

El hierro salmantino de Montalvo presentó seis toros de buenas hechuras, con edad, peso y trapío, aunque el conjunto no alcanzó la regularidad necesaria para propiciar una tarde de triunfo colectivo. La corrida mostró diferencias notables de comportamiento: hubo ejemplares de recorrido corto, otros que plantearon dificultades para gobernar sus embestidas y algunos que acusaron falta de fuerza, circunstancia que limitó la continuidad de las faenas. El quinto destacó especialmente por su movilidad, su mayor entrega y la forma de humillar ante los engaños, cualidades que permitieron a Jesús Enrique Colombo construir los pasajes de mayor contenido artístico de su actuación.

Más allá de las condiciones para el lucimiento, el encierro exigió capacidad de lidia, firmeza de plantas y conocimiento de los terrenos. La corrida recordó que el éxito del torero no depende exclusivamente de la inspiración, sino también de su habilidad para corregir inercias, sujetar las embestidas y encontrar soluciones ante animales que no siempre colaboran. La jornada tuvo, además, momentos de riesgo: durante la lidia del cuarto toro, un incidente en el entorno del caballo de picar ocasionó una lesión al veterinario Luis Herencia, quien fue atendido en la enfermería de la plaza.

DAVID FANDILA «EL FANDI»: ENTREGA SIN RECOMPENSA

El granadino David Fandila «El Fandi» abrió la tarde con su reconocida variedad capotera y una participación vibrante en el tercio de banderillas, que compartió con sus compañeros de cartel. Frente a su primer enemigo, encontró un oponente de recorrido limitado que le exigió ajustar las distancias, insistir en la colocación y mantener la muleta en la cara para intentar dar continuidad a los muletazos. Hubo disposición, oficio y pasajes de mérito por ambos pitones, aunque la condición del astado impidió que la faena adquiriera mayor profundidad. Tras una estocada entera, la petición de oreja no fue atendida por la presidencia, y el torero escuchó palmas.

Con el cuarto, el espada volvió a encontrarse con un toro áspero, de escasa clase y poco dispuesto a entregarse a los engaños. El Fandi recurrió a su experiencia, trató de sujetar las embestidas y buscó los terrenos más propicios para resolver una lidia complicada, pero no consiguió transformar el esfuerzo en una labor de mayor relieve. Su balance quedó marcado por la voluntad y la exposición, sin que el resultado artístico terminara de corresponder a su entrega. El granadino se marchó sin trofeos, aunque dejó constancia de su capacidad para afrontar una corrida de exigencias desiguales.

JESÚS ENRIQUE COLOMBO: VARIEDAD, PODER Y UN QUINTO DE INTERÉS

El venezolano Jesús Enrique Colombo aportó dinamismo desde el saludo capotero, con lances de buen gusto y variedad en los quites. Su conocida facilidad con los rehiletes volvió a ser uno de los alicientes de la tarde, especialmente ante el quinto, al que banderilleó con decisión y espectacularidad. Sin embargo, su primer toro ofreció escasas posibilidades de lucimiento: se mostró más complicado por el pitón izquierdo y perdió fuelle a medida que avanzaba la lidia. Colombo trató de imponer su planteamiento por la derecha, acortó las distancias y buscó recursos para prolongar la faena, pero la falta de colaboración del animal terminó imponiéndose. La suerte suprema tampoco contribuyó a mejorar el balance.

Ante el quinto, el torero de Táriba encontró un escenario más favorable. Después de un tercio de banderillas de notable transmisión, inició la faena de muleta de rodillas y consiguió someter al toro por abajo, llevando los engaños con firmeza y buscando ligar los muletazos por ambas manos. Hubo momentos de intensidad, especialmente cuando logró embarcar las embestidas y mantener al animal en la muleta, pese a su tendencia a buscar las tablas. Colombo dejó así una de las actuaciones más interesantes de la corrida, pero la media estocada y las dificultades posteriores con el descabello redujeron sus opciones de premio. El silencio final no refleja por completo el contenido de una labor que tuvo pasajes de mérito y una evidente voluntad de triunfo.

ISMAEL MARTÍN: UNA OREJA QUE ABRE CAMINO EN LIMA

El capítulo más destacado de la tarde llevó la firma de Ismael Martín, quien se presentó ante la afición de Acho con la determinación de un torero dispuesto a aprovechar cada oportunidad. Frente al tercero, el salmantino sorprendió con una larga cambiada de rodillas, continuó con verónicas y compartió el tercio de banderillas con sus compañeros. Ya con la muleta, volvió a mostrar valor al iniciar de rodillas y construir una faena de mayor consistencia por el pitón derecho, el lado que ofreció mejores condiciones para el acoplamiento. El toro no fue sencillo: sus embestidas tuvieron aspereza y exigieron al espada sostener la colocación y aguantar las reacciones del animal. Martín respondió con firmeza, insistencia y capacidad para mantener la emoción en los tendidos.

El momento decisivo llegó con la suerte suprema. Ismael Martín se volcó sobre el morrillo y sufrió una aparatosa voltereta, en una acción que puso de manifiesto el riesgo asumido para culminar su actuación. La estocada, unida a la entrega mostrada durante la faena, le permitió pasear la única oreja de la tarde y rubricar una presentación de impacto en el coso limeño. Más que el trofeo, su paso por Acho dejó la imagen de un torero que no rehuyó las dificultades y supo convertir la disposición en una recompensa tangible.

En el sexto, Martín mantuvo la misma actitud, con disposición desde el capote y voluntad en banderillas. Comenzó la faena con cambiados por la espalda de rodillas y buscó dar continuidad a su labor por la derecha. No obstante, el toro mostró debilidad, perdió estabilidad y dificultó la construcción de una faena ligada. El espada insistió hasta encontrar el momento de entrar a matar, pero esta vez no hubo posibilidad de repetir el éxito anterior. Silencio en su segundo, aunque su debut quedó señalado por el trofeo conseguido y por una actitud que merece seguimiento en las próximas citas de la feria.

ACHO MANTIENE VIVA LA EXPECTATIVA DE LA FERIA

La corrida del domingo 18 de octubre dejó un balance de contrastes en la Feria del Señor de los Milagros: un encierro de Montalvo que exigió más de lo que concedió, dos toreros experimentados que encontraron dificultades para redondear sus actuaciones y un debutante que aprovechó su oportunidad para hacerse notar. Ismael Martín fue el nombre propio de la jornada, mientras Colombo dejó argumentos artísticos ante el quinto y El Fandi mostró su habitual disposición frente a un lote poco propicio.

Acho continúa así su recorrido ferial con la expectativa de que el comportamiento del ganado y el acierto de los toreros permitan elevar el tono artístico de las próximas tardes. La jornada dejó una enseñanza esencial de la tauromaquia: cuando la bravura no viene acompañada de condiciones favorables para el lucimiento, el valor, la técnica y la capacidad de resolver adquieren un protagonismo decisivo. Y en esa exigente medida, la oreja conquistada por Ismael Martín representa el premio a una actuación de entrega y una carta de presentación que la afición limeña tendrá motivos para recordar.

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