
27.10.2026 07:10 p.m.
Redacción: Héctor Esnéver Garzón Mora
El fallecimiento en Bogotá del doctor Jesús Hernando Lozano Díaz, tras afrontar serios quebrantos de salud que lo mantuvieron hospitalizado durante un tiempo prolongado, enluta a su familia y al mundo taurino de Cundinamarca. Exrepresentante a la Cámara, exsecretario del despacho del gobernador de Cundinamarca, exsecretario de Educación departamental, exconcejal de su tierra y exalcalde de Arbeláez, fue un aficionado de hueso colorado que promovió la tauromaquia en distintos municipios y cuya huella permanece en la plaza de toros de su pueblo natal, escenario que lleva su nombre.
Arbeláez – Colombia. El mundo taurino colombiano despide a un hombre que conjugó el ejercicio de la política con una afición que fue mucho más allá de los tendidos. Jesús Hernando Lozano Díaz encontró en la tauromaquia un motivo de compromiso con su tierra y con las tradiciones de numerosos municipios cundinamarqueses, donde impulsó iniciativas para fortalecer la presencia de los festejos y la construcción de escenarios taurinos. Su partida, ocurrida en Bogotá después de un prolongado periodo de hospitalización por serios quebrantos de salud, deja un sentimiento de pesar entre sus allegados y quienes compartieron con él la pasión por la fiesta brava. Su nombre queda unido a la historia de Arbeláez, su tierra natal, y a una trayectoria pública que lo llevó a ocupar importantes responsabilidades municipales, departamentales y nacionales.
UNA AFICIÓN QUE TRASCENDIÓ LOS TENDIDOS
Hay personas que viven la tauromaquia desde la emoción de una faena y otras que convierten esa pasión en una tarea permanente. El doctor Jesús Hernando Lozano Díaz perteneció a ese grupo de aficionados que no se conforman con asistir a una corrida, sino que se comprometen con las condiciones necesarias para que el espectáculo pueda celebrarse y la tradición encuentre continuidad en sus pueblos.
Su afición de hueso colorado estuvo ligada a una concepción activa de la fiesta brava. Promover festejos, respaldar iniciativas locales y contribuir a la construcción de plazas taurinas fueron parte de una labor que lo relacionó con distintas comunidades de Cundinamarca. Para él, la tauromaquia no se reducía al momento en que la terna hacía el paseíllo, sonaban los clarines y el toro saltaba al ruedo. También comprendía el trabajo previo, las gestiones y la voluntad de quienes procuran que los municipios dispongan de escenarios para celebrar sus ferias.
Su vida transcurrió entre la actividad política, el servicio público y esa pasión taurina que conservó como una de sus principales señas de identidad. En los registros de su trayectoria aparece el paso por la Cámara de Representantes, la Administración departamental y la Alcaldía de Arbeláez, responsabilidades desde las cuales estuvo vinculado a distintos ámbitos de la vida institucional.
Sin embargo, en el recuerdo de los aficionados, su nombre tiene una connotación particular: la de un gestor que entendió que la fiesta necesita algo más que entusiasmo. Requiere organización, escenarios adecuados, participación de los profesionales y una afición dispuesta a respaldar los carteles.
ARBELÁEZ, LA TIERRA QUE LLEVA SU NOMBRE EN EL RUEDO
En Arbeláez, municipio de la provincia del Sumapaz donde nació el 21 de diciembre de 1950, su recuerdo tiene una expresión visible: la plaza de toros Jesús Hernando Lozano Díaz. El coso forma parte de la infraestructura festiva de la población y constituye un punto de referencia para quienes siguen la actividad taurina de la región.
Que una plaza lleve el nombre de un promotor de la tauromaquia representa un reconocimiento que vincula su memoria con un espacio destinado al encuentro de los aficionados. Los cosos taurinos no aparecen por generación espontánea. Su construcción y consolidación exigen iniciativa, recursos, decisiones administrativas y capacidad de gestión para convertir una idea en un escenario donde puedan celebrarse festejos.
En Arbeláez, ese vínculo adquiere un significado especial porque se trata del municipio natal de Lozano Díaz. Allí convergen su historia personal, su trayectoria pública y su compromiso con una tradición que ha acompañado durante años las celebraciones populares de distintas localidades cundinamarquesas.
La plaza ha acogido festejos taurinos en los que han participado matadores de toros y rejoneadores, dentro de las programaciones feriales de la población. Las crónicas de temporadas anteriores dan cuenta de carteles y actuaciones que han mantenido al municipio dentro del panorama taurino regional.
Pero el significado del escenario no se limita a las tardes de toros. También representa el trabajo de quienes procuraron que la población contara con un lugar apropiado para celebrar sus festejos. El nombre de Jesús Hernando Lozano Díaz, inscrito en la plaza de su pueblo, enlaza su memoria con una actividad que contribuyó a promover durante buena parte de su trayectoria.
Su labor taurina, además, se extendió a otros municipios de Cundinamarca, según los reconocimientos que se le atribuyen en el ámbito de la fiesta. Esa dimensión de su trabajo merece un lugar destacado en cualquier semblanza sobre su vida, pues revela una faceta que complementa su carrera política y ayuda a comprender el vínculo que mantuvo con la afición.
UNA TRAYECTORIA AL SERVICIO DE LA VIDA PÚBLICA
La hoja de vida de Jesús Hernando Lozano Díaz estuvo marcada por el ejercicio de responsabilidades en distintos niveles del Estado. Su paso por la Cámara de Representantes lo situó en el escenario legislativo nacional, mientras que sus funciones en la Administración de Cundinamarca lo vincularon a la gestión departamental. También ejerció como alcalde de Arbeláez, municipio con el que mantuvo una relación estrecha por sus raíces y su trayectoria pública.
En el ámbito departamental, desempeñó responsabilidades relacionadas con la Secretaría de Educación y otras áreas de la administración. Su recorrido institucional refleja una carrera que abarcó asuntos de interés local y regional, en contacto con las necesidades de las comunidades y los desafíos propios de la gestión pública.
La política exige capacidad de interlocución, conocimiento del territorio y comprensión de las dinámicas sociales. Desde sus diferentes cargos, Lozano Díaz participó en escenarios donde las decisiones institucionales tienen incidencia en la vida de los ciudadanos. Su trayectoria, por tanto, debe valorarse desde las responsabilidades que asumió y desde su relación con el departamento que fue escenario de buena parte de su actividad.
La tauromaquia ocupó otro lugar en su vida, distinto del institucional, pero estrechamente vinculado a su identidad. En ella encontró un espacio para impulsar iniciativas que requerían concertación, organización y respaldo local. La construcción de plazas y la promoción de festejos son tareas que comprometen a diversos actores: autoridades, organizadores, profesionales, ganaderos y aficionados.
Desde esa perspectiva, su actividad taurina puede entenderse como una forma de gestión cultural y festiva. Allí donde una localidad consigue mantener una programación taurina, existe un trabajo que precede a la corrida y que resulta indispensable para que los aficionados puedan reunirse alrededor del ruedo.
LA IMPORTANCIA DE QUIENES CONSTRUYEN LA FIESTA
En la historia de la tauromaquia suelen ocupar el primer plano las grandes faenas, las puertas grandes, los trofeos y los nombres de toreros que dejan huella en una temporada. Sin embargo, detrás de cada tarde de toros existe una labor organizativa que hace posible el encuentro entre el toro, el torero y el público.
Los promotores cumplen una función esencial en ese proceso. Son quienes impulsan proyectos, buscan respaldo para los festejos, trabajan por la disponibilidad de los escenarios y procuran que la actividad tenga continuidad en lugares donde las ferias constituyen una tradición arraigada.
La construcción de una plaza supone un compromiso que va más allá de levantar una estructura física. Implica generar las condiciones para que un municipio disponga de un escenario donde pueda desarrollarse una programación, reunirse la afición y participar los profesionales del sector taurino.
En ese contexto debe entenderse la contribución de Lozano Díaz. Su nombre quedó asociado a la promoción de la tauromaquia en varias localidades cundinamarquesas y a la plaza de Arbeláez, que lleva su nombre. Se trata de una faceta de su vida que merece ser recordada junto con sus responsabilidades públicas, porque permite observar al hombre que existía detrás de los cargos y comprender la dimensión de sus intereses personales.
Su legado taurino no se mide únicamente por las tardes de toros que ayudó a impulsar, sino también por los escenarios y las iniciativas con los que buscó dar continuidad a la afición en distintos municipios. Esa es una de las razones por las que su fallecimiento suscita sentimientos de pesar entre quienes reconocen la importancia de los gestores en la vida de la fiesta brava.
BOGOTÁ, EL FINAL DE UNA ETAPA
Jesús Hernando Lozano Díaz falleció en Bogotá, después de afrontar serios quebrantos de salud que lo mantuvieron hospitalizado durante un periodo prolongado. La enfermedad impuso una etapa difícil para él y su familia, hasta desembocar en una noticia que hoy convoca a la solidaridad y al acompañamiento de sus allegados.
Ante su partida, la memoria se dirige inevitablemente a los años de actividad pública, a los compromisos asumidos y a la afición que lo acompañó a lo largo de su vida. Su historia no puede resumirse exclusivamente en una lista de cargos, aunque estos den cuenta de su recorrido institucional. También debe contemplar las causas que defendió, los espacios en los que participó y las iniciativas que promovió.
Para su familia, la pérdida tiene una dimensión íntima e irreparable. Para quienes compartieron con él la actividad política, representa la despedida de un compañero de trayectoria. Y para los aficionados taurinos que conocieron su compromiso con la fiesta, significa recordar a un hombre que trabajó para que la tauromaquia tuviera presencia en distintos municipios de su departamento.
En Arbeláez, la plaza que lleva su nombre constituye una referencia concreta de esa memoria. Cada festejo celebrado allí permite recordar que los escenarios taurinos también guardan la historia de quienes contribuyeron a hacerlos posibles.
No corresponde convertir su trayectoria en una leyenda ni atribuirle méritos sin respaldo. Basta reconocer que su vida reunió dos dimensiones importantes: el ejercicio de la función pública y una afición taurina que se expresó en labores de promoción y gestión. Esa combinación explica el lugar que ocupa su recuerdo entre quienes conocieron sus actuaciones y compartieron sus intereses.
UNA DESPEDIDA DESDE EL MUNDO TAURINO
La tauromaquia pierde con su partida a un aficionado cuya relación con la fiesta fue más allá de la contemplación del espectáculo. Su nombre queda ligado a la promoción taurina en Cundinamarca y, de manera especial, a Arbeláez, donde la plaza que lleva su nombre mantiene viva la referencia a su trayectoria.
El recuerdo de Jesús Hernando Lozano Díaz invita también a reconocer el papel de quienes trabajan desde la gestión para que las tradiciones de sus municipios encuentren espacios de continuidad. No todos los protagonistas de la historia taurina visten de luces ni cruzan el umbral de la puerta grande. Algunos contribuyen desde la organización, la promoción y la construcción de los escenarios en los que otros habrán de escribir sus propias páginas.
Su trayectoria política forma parte de la historia pública de Cundinamarca; su afición, de la memoria taurina de la región. Ambas dimensiones permiten aproximarse a su vida sin reducirla a un solo episodio ni a un único cargo.
Hoy, la despedida se expresa con respeto por su familia y con reconocimiento a la labor que desarrolló. En su pueblo natal, su nombre permanece en el coso taurino; entre sus allegados, en los recuerdos compartidos; y entre quienes valoran el trabajo de los promotores, en la memoria de una afición que procuró convertir en iniciativas concretas.
CONDOLENCIAS
El equipo de trabajo informativo de www.enelcallejon.co y www.voyalostoros.com expresa su más respetuoso saludo de condolencia a su hermano, Antonio, y a todos los integrantes de su familia, ante el fallecimiento del doctor Jesús Hernando Lozano Díaz.
Los acompañamos solidariamente en este momento de profundo dolor y les hacemos llegar nuestros sentimientos de consideración, respeto y solidaridad. Deseamos que encuentren fortaleza y serenidad para afrontar esta irreparable pérdida, y que el recuerdo de su ser querido, de su trayectoria pública y de su compromiso con la afición taurina permanezca como motivo de unión y memoria familiar. Paz en su tumba.








