
26.03.2026 12:19 p.m.
Redacción: Héctor Esnéver Garzón Mora
La 72ª Temporada Taurina de Manizales 2027 avanza con paso firme y altas expectativas. Cormanizales anuncia que mañana vence la oferta de abonos con descuentos cercanos al 50%, una oportunidad única para asegurar localidad en una feria que promete marcar época.
Arbeláez – Colombia. Manizales vuelve a latir al compás del clarín y el timbal. La capital caldense, reconocida como bastión de la tauromaquia en América, se adentra en la fase decisiva de organización de su 72ª Temporada Taurina, prevista del 4 al 10 de enero de 2027. En medio de este engranaje técnico, logístico y artístico, surge una noticia de alto impacto para la afición: mañana viernes 27 de marzo, vence el plazo para adquirir abonos con descuentos cercanos al 50%, disponibles mediante cualquier medio de pago.
No se trata de una promoción más. En términos taurinos, es una auténtica “puerta grande” para el aficionado prevenido, ese que entiende que el abono no solo garantiza localidad, sino que asegura presencia en un serial que, por su estructura, nivel ganadero y proyección artística, apunta a consolidarse como uno de los más relevantes del continente.
La empresa Cormanizales, bajo la gerencia del doctor Juan Carlos Gómez Muñoz, ha diseñado una estrategia comercial que combina accesibilidad con fidelización del público. Esta política de precios, técnica y cuidadosamente estructurada, busca democratizar el acceso a la fiesta brava sin sacrificar la calidad del espectáculo. En otras palabras, se abre el ruedo para que más espectadores puedan vivir la emoción del pase natural, la cadencia del muletazo templado y la verdad del toreo en su máxima expresión.
Mientras tanto, en el campo bravo colombiano, se desarrolla un riguroso proceso de selección ganadera. Las visitas técnicas a las dehesas nacionales no son simples recorridos: son auténticas evaluaciones zootécnicas donde se analizan encastes, comportamiento, trapío y condiciones de lidia. La elección del cartel ganadero será determinante para el éxito del ciclo, pues de la bravura y nobleza del toro depende, en gran medida, la dimensión artística de cada faena.
Hablar de Manizales es hablar de historia, de liturgia taurina, de un público que no concede concesiones y que exige pureza, entrega y verdad. Son más de siete décadas de una tradición que ha sabido sostenerse con rigor organizativo y sensibilidad cultural. Por eso, la edición número 72 no es una más: representa un punto de inflexión entre la herencia recibida y la proyección hacia el futuro.
En este contexto, el abono cobra un valor estratégico. No es solo un conjunto de entradas, sino un vínculo directo con la esencia de la feria. Es la posibilidad de ocupar un sitio en los tendidos donde se escribe, tarde a tarde, la historia viva del toreo.
El mensaje es claro y contundente: quien no asegure hoy su abono, difícilmente encontrará mañana las mismas condiciones. La oportunidad de acceder a descuentos cercanos al 50% está en su último compás, y dejarla pasar sería, para el aficionado, como perder un toro de bandera por indecisión.
La cuenta regresiva ha comenzado. Manizales se prepara, el toro se selecciona, los carteles se perfilan… y el reloj no se detiene. Mañana, el telón de esta oportunidad se cerrará. Porque en tauromaquia, como en la vida, hay momentos que no se repiten. Y este, sin duda, es uno de ellos.








