
08.01.2026 07:17 a.m.
Redacción: Héctor Esnéver Garzón Mora
La Monumental de Manizales abre hoy sus puertas a un cuarto festejo de abono cargado de simbolismo, juventud y solera ganadera, con una corrida mixta que conjuga historia, presente y futuro del toreo bajo el hierro legendario de Ernesto Gutiérrez.
Manizales – Colombia. La Monumental de Manizales se prepara HOY para vivir uno de los capítulos más sugestivos y argumentados de su feria taurina: la corrida mixta, cuarto festejo de abono, un cartel que respira interés por los cuatro costados y que invita al aficionado a ocupar su localidad con expectación legítima. En el eje del festejo comparece la histórica ganadería Ernesto Gutiérrez, divisa negro y oro, hierro de profundas raíces manizaleñas y de acreditada regularidad, que vuelve a la arena que le concedió antigüedad en agosto de 1954. Un encaste marcado por la sobriedad y el fondo, Murube con sangre Santa Coloma, criado en las haciendas La Esperanza y La Florida, que garantiza un toro con cara, movilidad y un punto de exigencia que pide toreros de verdad, capaces de someter y mandar desde el primer tercio hasta la suerte suprema.
Este hierro, heredero directo de la mítica Dosgutiérrez, es sinónimo de historia viva del campo bravo colombiano. Desde aquellas primeras vacas del Tablón, pasando por la decisiva importación murubeña de Antonio Urquijo, hasta la consolidación del sello propio tras la división de 1969, la ganadería ha mantenido un concepto de toro serio, con transmisión y temperamento. Hoy, bajo la administración de los herederos de Ernesto Gutiérrez Arango y la representación de Miguel Gutiérrez Botero, el hierro regresa a la Monumental como garantía de emoción, de ese tipo de emoción que no se improvisa y que sólo brota cuando el toro tiene fondo y verdad.
El cartel mixto añade un atractivo adicional: la confrontación generacional y de conceptos. Por un lado, el joven matador español Marco Pérez, nombre que ya no es promesa sino realidad incipiente del toreo europeo. Alternativado en Nimes nada menos que con Morante de la Puebla como padrino y Talavante de testigo, Marco llega a Manizales con el aval de una carrera precoz, templada en plazas de máxima responsabilidad. Su tauromaquia, de trazo clásico y ambición sin alharacas, encuentra en el toro de Ernesto Gutiérrez un examen serio, de esos que definen trayectorias. No es un compromiso menor: es una tarde para mostrar sitio, gobierno y capacidad de lectura frente a un toro que no regala embestidas.
A su lado, la afición manizaleña vuelve a abrazar a Felipe Miguel Negret, torero de la casa, formado entre la pasión heredada y el estudio disciplinado, entre el callejón y los códigos. Su historia está íntimamente ligada a esta plaza: aquí se vistió por primera vez de luces en plena pandemia, aquí se puso delante de un novillo de Ernesto Gutiérrez cuando el mundo parecía detenido, aquí brindó a los médicos y aquí empezó a fraguar un sueño que hoy sigue vivo. Negret representa el toreo vocacional, el que se construye con sacrificio, con aprendizaje silencioso y con el orgullo de defender una afición que forma parte de su identidad. Para él, esta tarde no es una más: es una reafirmación, un diálogo íntimo con su plaza y con su gente.
Completa el cartel la presencia de Olga Casado, novillera española que simboliza el empuje de una nueva generación que irrumpe con personalidad y sin complejos. Formada en la Escuela Taurina “Yiyo” de Madrid, Olga ha demostrado capacidad y arrojo en plazas exigentes, dejando huella incluso en festivales de máxima relevancia junto a figuras consolidadas. Su inclusión en este festejo no es un gesto anecdótico: es una apuesta por la diversidad del escalafón menor y por un concepto de tauromaquia valiente, fresca y comprometida, que conecta con los tiempos sin renunciar a la esencia.
Así, la corrida mixta de hoy en Manizales se presenta como un festejo redondo en su planteamiento: toro con historia y trapío, toreros con argumentos distintos y una plaza que sabe leer la importancia de estos carteles. No es sólo un espectáculo; es una declaración de principios de la feria: respeto al toro, oportunidades reales y emoción auténtica. En la Monumental, esta tarde, el aficionado no sólo asistirá a una corrida: será testigo de un cruce de caminos donde la tradición ganadera, la juventud ambiciosa y la pasión local se dan la mano para escribir una página que promete quedar en la memoria taurina de Manizales.







