Palco de Cortés: Quedó en la Retina

Palco de Cortés: Quedó en la Retina

05.06.2026  07:36 p.m.

Redacción: William Cortés

Las imágenes de la 25ª de San Isidro en Las Ventas no solo congelaron lances y muletazos; captaron la tensión invisible de una tarde marcada por la entrega de la terna y la dramática cogida de Clemente. Cada fotografía se convirtió en testimonio de verdad, emoción y memoria taurina.

Madrid - España. Hay tardes que se fotografían solas. La vigesimoquinta de San Isidro en Las Ventas fue una de ellas. Desde el primer capotazo hasta el silencio estremecedor tras la cogida de Clemente, la plaza respiró una intensidad imposible de fingir. Mi cámara no buscó únicamente el cite, el embroque o la estética del natural; buscó también el gesto corto del miedo, la tensión en los tendidos y esa mirada seca del torero cuando sabe que el toro viene por dentro. Cada imagen quedó atravesada por la verdad de una corrida áspera, de embestidas con transmisión y de una terna que entregó cuanto tenía frente a un encierro que jamás regaló el triunfo.

Las fotografías nacieron entre luces duras, arena removida y emoción contenida. El objetivo alcanzó a detener detalles que el ojo muchas veces pierde: la expresión seria de Uceda Leal al abrir la faena, el temple vertical de Pablo Aguado intentando someter la embestida descompuesta y, sobre todo, la dramática secuencia de la cogida de Clemente, que cambió el pulso entero de Madrid. Hubo un instante en que la plaza quedó muda y hasta el obturador pareció pesar más. Ahí entendí que no estaba retratando solo una corrida, sino una de esas tardes que recuerdan por qué el toreo sigue siendo emoción, riesgo y eternidad detenida en una fracción de segundo.

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