
04.09.2026 06:08 a.m.
Redacción: Héctor Esnéver Garzón Mora
Después de dos años de espera y tras culminarse la rehabilitación de su histórico coso, Ronda recupera este fin de semana su expresión taurina con una programación de enorme categoría. Novillada, rejones y la 67.ª Corrida Goyesca, con Morante de la Puebla, José María Manzanares, Juan Ortega y Diego Ventura, conforman un reencuentro que devuelve al calendario taurino una de sus citas más singulares y esperadas.
Arbeláez, Colombia. Ronda vuelve a hablar en lenguaje de toros. Después de dos años en los que el histórico coso de la Real Maestranza de Caballería permaneció alejado de la actividad taurina a causa de las obras de rehabilitación, la ciudad del Tajo recupera este fin de semana una de sus expresiones culturales y festivas más arraigadas.
La Feria y Fiestas de Pedro Romero 2026 tiene así un significado especial, porque no se limita a recuperar una programación suspendida temporalmente: devuelve a la ciudad una parte esencial de su identidad y vuelve a colocar el ruedo rondeño en el centro de la conversación taurina. El Ayuntamiento ha confirmado que, una vez culminadas las obras de rehabilitación de la plaza, regresan la novillada, la corrida de rejones y la tradicional Corrida Goyesca, además del Concurso Exhibición de Enganches, que también recuperará el coso como escenario.
La expectación se percibe ya en una ciudad que vive estos días la cuenta atrás hacia una Feria de Pedro Romero particularmente simbólica. Ronda no recupera simplemente tres festejos; recupera el ambiente que los rodea, la liturgia de los días taurinos, el movimiento de los aficionados, el paseo hacia la plaza, el color de los trajes, el sonido del clarín y esa particular atmósfera que transforma durante unas horas el recinto maestrante en uno de los grandes templos de la tauromaquia.
La actualidad rondeña ha venido subrayando precisamente ese carácter de regreso y de recuperación de una tradición que había quedado interrumpida durante el proceso de rehabilitación.
VIERNES 4 DE SEPTIEMBRE: VUELVE LA NOVILLADA
El primer capítulo de este esperado reencuentro se escribirá hoy, viernes 4 de septiembre, a las 6:00 de la tarde, con una extraordinaria novillada sin picadores. Sobre la arena harán el paseíllo Jaime de Pedro, Armando Rojo y el rondeño Héctor Nieto, quienes tendrán enfrente reses de Aguadulce.
La cita adquiere un relieve especial por la presencia del torero local, llamado a representar ante sus paisanos esa etapa decisiva en la que la ilusión de la novillería comienza a transformarse en ambición profesional. En una plaza de tanta significación histórica, cada pase tiene necesariamente un componente añadido de responsabilidad, porque el público conoce el valor del escenario y también sabe que allí han dejado su huella algunos de los nombres fundamentales de la historia del toreo.
La novillada será, además, la puerta de entrada a un fin de semana diseñado para recuperar progresivamente toda la intensidad de la expresión taurina rondeña. No es casual que el regreso comience con la cantera. Antes de que las figuras ocupen el ruedo, serán los jóvenes valores quienes tengan que demostrar capacidad, valor, disposición y recursos ante una afición que, después de dos años de espera, volverá a sentarse en los tendidos con una mezcla de nostalgia, ilusión y exigencia.
La fiesta necesita futuro y las novilladas constituyen precisamente uno de los espacios donde ese futuro comienza a tomar forma.
Ese mismo viernes, a las 8:30 de la noche, el ambiente taurino continuará con el X Pregón Taurino de la Goyesca, que estará a cargo de Cayetana Álvarez de Toledo en el Convento de Santo Domingo. El pregón funcionará como antesala cultural y emocional de la gran jornada del sábado, cuando el ruedo rondeño vivirá una doble cita de extraordinaria intensidad.
SÁBADO 5 DE SEPTIEMBRE: EL GRAN DÍA TAURINO
Porque si el viernes supondrá la reapertura del capítulo taurino, el sábado 5 de septiembre será, propiamente, el día grande.
A las 11:30 de la mañana llegará la 42.ª Corrida Rondeña de Rejones, un festejo que rendirá homenaje a Álvaro Domecq Romero y que reunirá a Rui Fernandes, Diego Ventura, João Ribeiro Telles, Léa Vicens, Sebastián Fernández y Duarte Fernandes, frente a reses de David Ribeiro Telles.
La nómina de rejoneadores anuncia una matinal de enorme atractivo, en la que el dominio ecuestre, la doma, la reunión y la precisión en banderillas volverán a encontrar en la arena rondeña un escenario especialmente apropiado para el toreo a caballo.
La presencia de Diego Ventura merece una consideración aparte, puesto que el rejoneador protagonizará una jornada de doble responsabilidad. Estará por la mañana en la corrida de rejones y volverá a comparecer por la tarde en la Corrida Goyesca.
En esta segunda comparecencia abrirá el festejo a caballo frente a un toro de David Ribeiro Telles, antes de que Morante de la Puebla, José María Manzanares y Juan Ortega se enfrenten a los seis toros de Garcigrande anunciados para la parte de lidia a pie.
Se trata, por tanto, de una jornada taurina prácticamente completa, desde la matinal ecuestre hasta la gran corrida vespertina.
A LAS 6:00 DE LA TARDE, LA 67.ª CORRIDA GOYESCA
Y a las 6:00 de la tarde llegará el momento largamente esperado: la 67.ª Tradicional Corrida Goyesca de Ronda.
El cartel reúne tres conceptos de toreo de marcada personalidad. Morante de la Puebla, José María Manzanares y Juan Ortega representan tres formas diferentes de entender la expresión artística frente al toro y llegan a un escenario que, por su historia y por su particular arquitectura, parece reclamar precisamente toreros capaces de imprimir carácter a sus faenas.
Junto a ellos, Diego Ventura aportará la dimensión ecuestre en la apertura del festejo. La corrida de a pie está anunciada con seis toros de Garcigrande, mientras que Ventura lidiará el toro de David Ribeiro Telles.
La combinación del cartel no parece responder únicamente al criterio de reunir nombres importantes, sino también al deseo de devolver a Ronda un festejo con suficiente personalidad para justificar la enorme expectación generada durante estos dos años de ausencia.
Morante llega con el bagaje de una tauromaquia profundamente personal, construida sobre la inspiración, la improvisación, el sentido del ritmo y la capacidad para convertir determinados pasajes de una faena en auténticos momentos de expresión.
Manzanares representa otra vertiente, asentada sobre el dominio técnico, la estética, el temple y una manera muy definida de conducir las embestidas.
Juan Ortega, por su parte, ha construido una identidad taurina alrededor del clasicismo, la naturalidad, la pureza de las formas y un concepto especialmente preocupado por la colocación y la expresión.
EL TORO, PROTAGONISTA DE LA TARDE
Pero el toreo no se reduce jamás a los nombres que figuran en un cartel. El gran protagonista, el que verdaderamente tiene la capacidad de modificar cualquier pronóstico, será siempre el toro.
Las condiciones de la corrida de Garcigrande, la fuerza con la que los ejemplares salten al ruedo, su humillación, recorrido, transmisión, casta y duración determinarán en buena medida el desarrollo de una tarde que parte con todos los ingredientes para convertirse en uno de los grandes acontecimientos taurinos del comienzo de septiembre.
En tauromaquia, el papel nunca está completamente escrito hasta que el toro aparece por la puerta de toriles, porque es entonces cuando el torero debe transformar un planteamiento previo en una realidad sobre el albero.
La dimensión histórica de esta Goyesca se verá reforzada, además, por la conmemoración del 75.º aniversario de la alternativa de Antonio Ordóñez, figura estrechamente vinculada a Ronda y a la propia evolución de la Corrida Goyesca.
La referencia a Ordóñez no es un simple elemento protocolario: significa volver la mirada hacia una de las figuras que con mayor fuerza contribuyeron a convertir la Goyesca en un acontecimiento donde la tauromaquia dialoga con la historia, la cultura, la estética y la propia identidad rondeña.
RONDA Y UNA TRADICIÓN QUE VUELVE A RESPIRAR
Ahí reside buena parte de la singularidad de Ronda. Hay plazas importantes por su capacidad, por la categoría de sus carteles o por la trascendencia de las ferias que albergan, pero el coso rondeño posee una personalidad difícilmente intercambiable.
Su relación con Pedro Romero, Antonio Ordóñez y la tradición goyesca ha construido a lo largo de los años un relato propio. La corrida no aparece allí como un elemento aislado de la ciudad, sino como una pieza integrada en una celebración mucho más amplia, en la que también tienen cabida el caballo, los enganches, la indumentaria, la música y toda una estética vinculada a la Feria de Pedro Romero.
Precisamente por eso, la ausencia de los festejos durante dos años se ha hecho sentir de una manera particular. La plaza ha seguido formando parte del paisaje y de la memoria de Ronda, pero sin la actividad taurina que tradicionalmente le daba vida durante estas fechas.
Ahora, con la rehabilitación concluida, el coso vuelve a recibir público y protagonistas. La recuperación de la actividad taurina supone también el regreso de una determinada imagen de la ciudad, aquella en la que la plaza, la calle Virgen de la Paz, los caballos y el ambiente de feria forman un mismo escenario festivo.
DOMINGO 6 DE SEPTIEMBRE: LOS ENGANCHES VUELVEN AL COSO
La programación oficial confirma que el regreso no terminará con la Goyesca. El domingo 6 de septiembre, el XLVI Concurso Exhibición de Enganches de Ronda volverá a utilizar la plaza, después de iniciar su recorrido con la tradicional parada de carruajes en la calle Virgen de la Paz.
A las 10:00 de la mañana comenzará la parada y a las 12:00 del mediodía tendrá lugar la exhibición en el coso. De esta manera, el caballo continuará ocupando el protagonismo en Ronda después de la intensa jornada taurina del sábado.
Todo ello permite entender que el retorno taurino de 2026 tiene un significado que va mucho más allá de una simple recuperación administrativa del calendario.
Ronda vuelve a recuperar una secuencia de rituales que forman parte de su memoria colectiva. Vuelve la novillada y con ella la esperanza de la cantera; vuelven los rejones y el diálogo entre caballo y toro; vuelve la Goyesca con un cartel de figuras; vuelve el público a los tendidos y vuelve, sobre todo, esa sensación de que durante unos días la ciudad y la tauromaquia vuelven a caminar por la misma vereda.
La expectación es coherente con la magnitud del acontecimiento. La propia agenda turística municipal presenta el regreso de los festejos como uno de los grandes acontecimientos de la Feria, mientras la información publicada por la organización de Diego Ventura confirma la doble presencia del rejoneador en la jornada del sábado.
Ronda, por tanto, está viviendo un reencuentro largamente esperado. Dos años después, el paseíllo vuelve a romper la quietud de una plaza que parecía estar esperando precisamente este momento. El público ocupará sus localidades, las cuadrillas harán el paseíllo y el clarín anunciará nuevamente el comienzo de la lidia.
Entonces, todo lo que durante estos dos años ha permanecido en la memoria cobrará vida otra vez sobre la arena.
Y será difícil que exista una imagen más elocuente del regreso que la puerta de toriles abriéndose de nuevo en Ronda.
Porque cuando salga el primer novillo hoy viernes, cuando los caballos se reúnan el sábado por la mañana y cuando por la tarde Morante, Manzanares, Juan Ortega y Diego Ventura pisen el ruedo de la Goyesca, no estaremos simplemente ante el comienzo de una serie de festejos.
Estaremos ante la recuperación de una tradición que necesitaba volver a respirar.
Ronda vuelve al toro después de dos años. Y lo hace a lo grande, con una programación que combina cantera, rejoneo y figuras, con el recuerdo vivo de Antonio Ordóñez y con una plaza nuevamente preparada para recibir a los aficionados.
La ciudad del Tajo vuelve a ponerse de gala y el viejo coso maestrante recupera su condición de protagonista.
Este fin de semana, Ronda vuelve a vestirse de toros. Y cuando el primer clarín rompa el silencio, la ciudad sabrá que la espera ha terminado.








