
10.10.2026 09:26 a.m.
Redacción: Juan Pablo Garzón Vásquez
Las ciudades venezolanas de San Cristóbal y Mérida comienzan a proyectar el horizonte taurino de 2027, con la expectativa puesta en dos de las citas más representativas de la temporada venezolana. La organización de sus ferias, la definición de los carteles y las posibles combinaciones de toreros y ganaderías serán claves para convertir la ilusión de la afición en una nueva temporada de expectación, rivalidad artística y tradición taurina.
Lenguazaque - Colombia. La temporada taurina venezolana de 2027 comienza a dibujar un calendario de especial interés para la afición. San Cristóbal y Mérida, dos plazas de profunda tradición y personalidad propia, preparan sus próximos ciclos en un momento en el que la confección de los carteles, la elección de las ganaderías y la presencia de figuras nacionales e internacionales concentran buena parte de la atención del ambiente taurino. La información publicada el 10 de octubre por Avance Taurino señala que la empresa Fiesta Brava trabaja en una programación que enlazará ambas ferias con apenas siete días de diferencia, ofreciendo continuidad a la temporada en los Andes venezolanos.
La primera gran estación será la Feria Internacional de San Sebastián, en San Cristóbal, cuyos festejos taurinos están previstos del 28 al 30 de enero de 2027, en la Monumental Hugo Domingo Molina. La organización de la FISS, en su edición LXII, ya ha presentado avances de su programación general, dentro de la cual se contemplan las tradicionales corridas de toros como uno de sus principales atractivos. En el terreno estrictamente taurino, la afición tendrá motivos adicionales para seguir la evolución de los anuncios, pues Jesús Enrique Colombo y David de Miranda fueron señalados desde febrero como los primeros nombres confirmados para el abono sancristobalense de 2027. La continuidad del torero venezolano, referente de su país, y la inclusión del diestro español, tras su destacada actuación en la edición anterior, constituyen dos puntos de partida para una feria que aspira a combinar arraigo local y atractivo internacional.
Una semana después, el protagonismo se trasladará a Mérida, donde la Feria del Sol tiene previsto desarrollar sus corridas del 6 al 8 de febrero, en la plaza Román Eduardo Sandia, escenario emblemático del llamado Carnaval Taurino de América. La proximidad entre ambos ciclos abre la posibilidad de una temporada articulada para los aficionados venezolanos y para quienes viajan desde otras regiones, especialmente desde el oriente colombiano. Según la información difundida por Avance Taurino, la empresa trabaja con el criterio de construir carteles diferenciados para cada plaza, evitando repetir las mismas nóminas y procurando que cada feria conserve su propio atractivo. En el apartado ganadero, la previsión es contar con reses de divisas venezolanas, un componente fundamental para valorar la presentación, el juego y las posibilidades de lucimiento que ofrezca cada encierro.
En cuanto a los nombres que podrían integrar las combinaciones, las informaciones disponibles mencionan a Alejandro Talavante, Emilio de Justo, David Fandila «El Fandi», Víctor Hernández, Marco Pérez y Jesús Enrique Colombo como parte de la baraja que se maneja en los despachos de la organización. Sin embargo, conviene establecer una distinción importante: estos nombres forman parte de las opciones difundidas y no deben presentarse, por ahora, como integrantes definitivos de todos los carteles. La misma información sitúa la oficialización de las combinaciones en los primeros días de noviembre. También se contempla la comercialización de abonos conjuntos y por separado, con fórmulas de descuento dirigidas a facilitar la asistencia a los dos ciclos.
El desafío de San Cristóbal y Mérida no se limita a reunir nombres de prestigio. La verdadera dimensión de una feria se construye con el equilibrio entre la categoría de los espadas, la seriedad y el juego del ganado, la competencia en el ruedo y la respuesta de los tendidos. Para el aficionado, la expectación crecerá a medida que se conozcan las ganaderías contratadas, las combinaciones definitivas y los argumentos artísticos que distinguirán cada tarde. Para la organización, la tarea consiste en transformar el interés inicial en una propuesta coherente, capaz de atraer público, fortalecer la tradición taurina y mantener la personalidad de dos plazas fundamentales del calendario venezolano.
Así, San Cristóbal abrirá el camino a finales de enero y Mérida recogerá el testigo en febrero, en una secuencia que promete mantener la atención taurina sobre Venezuela durante los primeros compases de 2027. La temporada todavía tiene anuncios por revelar, pero ya cuenta con fechas previstas, nombres que despiertan interés y una estrategia de programación que busca diferenciar ambos ciclos. La afición espera ahora el momento de conocer los carteles completos, cuando las expectativas se conviertan en compromisos oficiales y pueda medirse, sobre el papel, la verdadera dimensión de dos ferias llamadas a ocupar un lugar destacado en el calendario taurino americano.








