30.05.2026 05:57 a.m.
Redacción: Víctor Diusabá Rojas - https://www.agronegocios.co - Web Aliada
La decimonovena de San Isidro dejó una tarde larga y aburrida por el pobre juego de los toros de Garcigrande. Talavante salvó la función al cortar una oreja con una faena de oficio, mientras Morenito de Aranda destacó por su entrega y buen hacer ante un lote deslucido. Pablo Aguado, sin opciones claras, se fue de vacío en una jornada marcada por el calor y la falta de emoción.
Madrid - España. Alejandro Talavante y Morenito de Aranda se las arreglaron para convertirse en protagonistas de una larga y, casi siempre, aburrida decimonovena tarde
Alejandro Talavante y Morenito de Aranda se las arreglaron para convertirse en protagonistas de una larga y, casi siempre, aburrida decimonovena tarde de la Feria de San Isidro. La espesa jornada pasó por un insípido encierro de Garcigrande, escaso de casta y nulo en emoción. Talavante cortó una oreja al quinto de la tarde, toro sustituto de Torrealta, tras faena de oficio y cabeza. Morenito puso voluntad en los dos suyos para conseguir saludar en ambos turnos luego de meritorias actuaciones. Pablo Aguado, tercer espada, se marchó con las manos vacías. El termómetro alcanzó los 35 grados y la plaza registró lleno completo.
Morenito de Aranda supo sortear una apretada salida del primero de la tarde, hasta convertir ese pasaje en pieza de lidia hecha con capote bajo. Luego, a pesar de que el toro de Garcigrande no tuvo suficiente entrega, el torero nacido en Aranda del Duero Burgos, hizo el milagro de conseguir hilar muletazos de categoría. Ovación al burgalés, tras fenomenal estocada.
Lances de mano baja de Alejandro Talavante encontraron respuesta en los tendidos. Igual, los pases, también por bajo, con que inició el capítulo decisivo de su lidia al colorado en turno, toro con movilidad pero justo de celo. Pinchazos.
Devuelto el tercero, se cambió turno y vino el que originalmente iba como sexto. Lentitud y clase de Pablo Aguado con el capote levantaron en ánimo de los asistentes, azotados por los 35 grados de temperatura a esa hora, ocho de la tarde. Enseguida de la ovación a Iván García por otros dos personalísimos pares de banderillas, Aguado fue por lo que pintaba ser todo suyo, un toro noble, aunque sin fondo. Así, todo se redujo a un insulso trámite.
Silencio para ambos.El cuarto, segundo para Morenito, tuvo más emoción que sus hermanos que le antecedieron. Otra cosa fue su falta de calidad. El torero burgalés dejó de lado virtudes y defectos de su enemigo para concentrarse en la necesidad de ligar y elaborar una faena que tuviera mando y, de paso, el favor popular. Ambas cosas supo conseguir, quizá no con la fuerza que empujara algún trofeo, pero sí para obtener un nuevo reconocimiento de los tendidos.
Devuelto el quinto, vino uno de Torrealta. Por fin, una sucesión de cambios de mano de Talavante, hechos con ligazón, sacó los olés atorados durante largas dos horas. El extremeño encontró ciertas respuestas en un enemigo noble pero escaso de emoción, y las aprovechó para encadenar tandas, antes de pegarse un arrimón que sacó diversas reacciones entre los asistentes. Espada entera y petición: oreja.
El sexto, sobrero de 715 kilos de peso, fue devuelto también. A cambio, uno de Torrealta que no valió y del que Pablo Aguado se sacó de encima en cuanto pudo.
Ficha de la corrida
Cuatro toros de Garcigrande y dos de Torrealta, lidiados en quinto lugar y sexto lugar. Pesos: 568, 523, 608, 620, 555 y 618 kgrs. El primero, a la defensiva. El segundo, descastado. El tercero, sin fondo. El cuarto, con alguna emoción. El quinto, de Torrealta, noble sin emoción. El sexto, de Torrealta, vacío. Morenito de Aranda (Azul noche y oro) Saludo y saludo. Alejandro Talavante (Corinto y oro) Silencio y oreja. Pablo Aguado (Corinto y oro) Silencio tras aviso y tibias palmas.








