Santa Sofía, Entre la Bata Blanca y el Albero

Santa Sofía, Entre la Bata Blanca y el Albero

09.01.2026 07:19 a.m.

Redacción: Andrey Gerardo Márquez Garzón

Los partes médicos emitidos por el Hospital Santa Sofía de Manizales confirman la gravedad, pero también la estabilidad clínica, de los toreros y el banderillero heridos en el ruedo durante la actual temporada taurina. Cornadas profundas, fracturas severas y contusiones torácicas dibujan el mapa del riesgo asumido, mientras la ciencia médica libra ahora su propia lid para devolverlos a la vida y, eventualmente, a los ruedos.

Manizales - Colombia. En la tauromaquia, cuando el pase ya no es posible y la embestida alcanza carne y hueso, el protagonismo se traslada del ruedo al quirófano. Allí, lejos del clamor del público y bajo la luz fría de la cirugía, se dirime otra faena: la de salvar la integridad, la movilidad y, en no pocas ocasiones, la carrera misma del torero. Así lo evidencian los partes médicos oficiales emitidos por el Hospital Departamental Universitario Santa Sofía de Caldas, que hoy custodia la evolución de tres matadores y un banderillero heridos en la Plaza de Toros de Manizales.

El gerente de la institución, Carlos Alberto Piedrahíta, único vocero autorizado, ha detallado con precisión quirúrgica el estado de cada uno de los pacientes, dejando claro que, aunque las cornadas y fracturas son de consideración, la evolución clínica se mantiene estable y bajo estricto control especializado.

JOSÉ ARCILA: CORNADA LARGA, BATALLA LENTA

El percance de José Arcila es de los que marcan temporada. Una cornada de tres trayectorias, superior a los 20 centímetros, en el muslo derecho, sin compromiso óseo, pero con severo daño en tejidos blandos y musculares, obligó a una intervención inmediata de control de daños. La lesión afectó de manera directa el aductor interno, músculo clave para la estabilidad y la movilidad del torero.

Actualmente, Arcila permanece con sistema de presión subatmosférica (VAC), tecnología fundamental para el cierre progresivo de la herida, la eliminación de fluidos y la reducción del riesgo infeccioso. A ello se suma una estricta terapia antibiótica y una adecuada modulación del dolor. El próximo martes regresará a quirófano para el cambio del sistema VAC y la esperada rafia del músculo lesionado. Clínicamente estable, su recuperación será necesariamente pausada, acorde con la profundidad y complejidad de la cornada.

JUAN HERNÁNDEZ: LA CORNADA QUE TOCÓ EL NERVIO

El caso de Juan Hernández reviste especial atención por el compromiso neurológico inicial. La herida por asta de toro, de aproximadamente 12 centímetros de profundidad en el muslo izquierdo, provocó un cuadro de “pie caído”, signo claro de posible afectación del nervio ciático periférico. Aunque el edema ha mostrado mejoría, el torero continúa bajo terapia antibiótica y con sistema VAC, a la espera de una nueva intervención.

Los servicios de ortopedia y cirugía general, tras múltiples valoraciones, han determinado llevarlo nuevamente a quirófano para lavado profundo de la herida y confirmar si será necesaria una rafia nerviosa. De ese procedimiento dependerá en buena medida el pronóstico funcional de la extremidad y el tiempo de rehabilitación, una fase que, en estos casos, resulta tan decisiva como la cirugía misma.

JUAN DE CASTILLA: FRACTURA, CORNADA Y RESISTENCIA

Quizá el parte más complejo sea el de Juan de Castilla, quien afronta una doble batalla. Por un lado, sufrió fractura en la porción media de la tibia y el peroné del pie izquierdo, lesión que requirió la colocación de un clavo intramedular para estabilizar el eje óseo. Por otro, presenta una cornada muscular de 14 centímetros, de tres trayectorias, contaminada, que compromete los aductores interno y externo de la pierna derecha, aunque sin lesión vascular asociada.

La magnitud del edema obliga a una rafia quirúrgica y al uso de sistema VAC, procedimiento programado para el día siguiente. Pese a la gravedad del cuadro, su condición general es estable, y en las próximas horas será trasladado de la Unidad de Cuidados Intensivos a un servicio de menor complejidad dentro del mismo hospital, un signo alentador en su evolución.

IVÁN DARÍO GIRALDO: EL SUSTO QUEDÓ EN EL PECHO

El banderillero Iván Darío Giraldo presenta el parte más favorable. Diagnosticado con contusión de tórax y del pulmón izquierdo, no requirió intervención quirúrgica y su evolución ha sido descrita como muy positiva. Solo resta la realización de un bloqueo analgésico para otorgarle el alta hospitalaria en las próximas horas, cerrando así un episodio que, aunque aparatoso, no dejó secuelas mayores.

Estos partes médicos, más allá de su lenguaje técnico, recuerdan la verdad desnuda del toreo: cada pase es un pacto con el riesgo. Hoy, en los pasillos del Hospital Santa Sofía, la épica se escribe en términos de rafias, antibióticos, VAC y rehabilitación, mientras médicos y especialistas ejecutan una faena silenciosa, tan decisiva como la que se juega en el albero. La temporada continúa, pero para estos hombres, la prioridad es una sola: sanar, volver a caminar con firmeza y, algún día, decidir si el ruedo volverá a ser su destino.

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